Todo empezó junto al mar, entre mesas llenas, cocina de siempre y veranos compartidos en familia.
La alegría de la Huerta ha pasado de generación en generación, manteniendo viva la esencia de aquel merendero junto a la playa. Ahora, cambiamos de piel, pero no de ingredientes, de tradición ni de nuestra forma de entender la cocina. Nos vemos en junio.